Una lluviosa mañana sin vencedores y con un toro vencido

Una lluviosa mañana sin vencedores y con un toro vencido

… entonces, el lancero subió a hombros de sus compañeros hacia la plaza del ayuntamiento de Tordesillas. Al llegar, el alcalde declaraba nulo el torneo del toro de la Vega de 2015. Los vecinos, protegidos bajo la lluvia, se resignaban y marchaban a los bares a tomar el aperitivo. Por la megafonía se anunciaba la supresión del concurso de mantones de Manila por la incesante lluvia…
Tordesilla
Así termina una de las jornadas laborales más intensas que recuerdo en mucho tiempo. Todo comenzaba de madrugada, preparando el equipo fotográfico. A las seis, cogí el coche y comencé el viaje junto a mi redactora Araceli. Ninguno de los dos había ido antes a Tordesillas, y el estómago había amanecido sobre las cuatro de la madrugada algo revuelto.
Tordesillas 2
Al llegar a Tordesillas, sobre las ocho, un cortijo de Guardias Civiles nos recibía a la entrada del municipio. Tras aparcar el coche, tocaba familiarizarnos con el entorno. En menos de cinco minutos, el escenario estaba bien definido. A un lado de la rotonda, antitaurinos; a dos metros de estos, los vecinos del pueblo celebrando su fiesta grande. Cuando subimos la cuesta del pueblo, y tras ser filiados por los agentes, llovieron las primeras críticas y gritos hacia nosotros. La noche había sido larga para muchos de ellos, y nos limitamos a observar  con cuidado el escenario.
tordesillas 3
Pasaron las horas, y con ellas las provocaciones de unos y de otros, los insultos, algún empujón, los lanceros, sus caballos… Y de repente nos encontramos en mitad del recorrido a cuarto de hora de la salida del morlaco.

tordesillas 4
Los antitaurinos decidieron hacer una sentada. Entonces se vivieron los momentos de mayor tensión entre vecinos y activistas… Llovieron escupitajos, alguna piedra, los caballos se abrieron camino entre la gente, algún golpe… Hasta que sonó el estruendo que anunciaba el inicio del ‘festejo’.

 

tordesillas 5
Jesús y yo nos miramos y nos dijimos… “No creo que sea cierto….” Evidentemente nadie esperaba que en aquel escenario tan surrealista llegase el invitado estrella: Rompesuelas. Activistas adueñados de parte del recorrido encadenados, vecinos esperando la llegada de la Guardia Civil y algo más de una veinte periodistas obstaculizábamos evidentemente su recorrido  hacia la Dehesa.
tordesillas 6
Afortunadamente teníamos cierta referencia visual para poder calcular el momento de la llegada del toro. No contábamos que junto a él llegarían decenas de personas corriendo. Había llegado el momento, y sólo tendría una oportunidad para disparar.
tordesillas 8
Cuando quise darme cuenta Rompesuelas estaba a escasos tres metros de mi objetivo. Disparé con firmeza, y el animal de 600 kilos se paró cerca, demasiado cerca de mi. No corrí, ni intenté subir a las talanqueras atestadas de gente… Di varios pasos hacia atrás bajo la lluvia que arreciaba, y esperé a que el tumulto continuase su camino.
tordesillas 12
Entonces, dejando atrás a los activistas impactados por la presencia de Rompesuelas, continué el camino hacia la dehesa. Fueron algo más de quince minutos de paso rápido, de tensa calma, buscando la referencia del helicóptero de la Guarcia Civil, el único que estuvo presente en el campo mientras el resto de agentes continuaban vigilando el tráfico rodado ajenos e inmóviles a los acontecimientos que se iban produciendo.
 tordesillas 10
El primer cohete indicaría que los lanceros podían hacerse con el toro. Y una segunda “bomba” anunciaría la muerte final de Rompesuelas. La carrera por el monte vendría geolocalizada por un rastro de sangre durante algo más de un kilómetro. Al llegar al tumulto, sólo encontré lanceros. El toro ya estaba guardado en algún camión, lejos de las cámaras.
Tordesillas 13
Volvimos hacia el pueblo cuando la tormenta mostraba su peor cara. Allí continuaba la tensión con los antitaurinos hasta que a lo lejos, con camiseta de color amarillo y rodeado de lanceros, aparecía el flamante vencedor del torneo. Subido a hombros emprendió su eufórico camino hacia el consistorio. Tras él, los periodistas ultimaban sus envíos y crónicas, los vecinos gozaban de haber celebrando un año más el ritual, y los antitaurinos marchaban por la carretera bajo la lluvia, indignados.
Tordesillas 14
El resto de la historia..: Rompesuelas estaba muerto. Finalmente se anuló el torneo por no haber sido fieles al reglamento que determina la correcta muerte del toro. Encontré al fin a mi compañera y busqué un lugar seco donde ponernos al día y finalizar el trabajo. Llegamos a un bar, donde los vecinos observaban la televisión y las informaciones que llegaban de Tordesillas. Tras su noticia, llegaba la de los refugiados sirios. Algún comentario indicando dónde tendrían que estar los periodistas.  Y el pueblo continuó con su fiesta. Eso sí, sin su tradicional concurso de mantones de Manila suspendido por la lluvia.
Pero esa ya es otra historia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *